El futsal ruso, herido de muerte por la crisis económica

El fútbol sala en Rusia ha sido siempre religión. La antigua URSS se vanaglorió, durante muchos años, de ser una de las más competitivas del Viejo Continente y, por ende, del mundo entero. Sin embargo, tras el título de Gazprom Ugra de la UEFA Futsal Cup en 2016, todo lo conquistado ­se ha derrumbado como un castillo de naipes. El esperpento de Dina de la temporada anterior se ha multiplicado como una plaga. Analizamos esta crisis que amenaza con hundir a la Superliga, dañando de rebote la imagen de la recién creada UEFA Futsal Champions League.

La crisis empezó demasiado pronto: a finales de junio se daba por hecho que, con la sanción a Progress, Avtodor y Dina, sumado a los ascensos de Spartak, ZIK, BLIC y Almaz Arosa como equipos finalistas de las grandes ligas y unido a la plaza comprada por un consorcio empresarial para la creación de un nuevo equipo (finalmente el Dynamo Samara) la próxima Superliga rusa de futsal tendría catorce equipos. Sin embargo, tanto ZIK como Almaz y Spartak renunciaron a su plaza al no poder hacer frente económicamente al canon impuesto por la AMFR.

Aparentemente las malas noticias acababan ahí. Sin embargo, cuando se hizo público el calendario, se comprobó – sin que ni siquiera la propia web de la AMFR diese explicaciones – que ni Polytech ni BLIC aparecían como equipos de Primera División. De un plumazo habían desaparecido todos los equipos que habían acumulado méritos deportivos para disputar la máxima competición local.

El esperpento continúa

A mediados de agosto surgió un nuevo rumor: el Siberiano (conocido en España principalmente por los fichajes de dos ex de Inter, Humberto y Darlan, que han tardado menos de un año en marcharse) tampoco iba a poder hacer frente a la licencia al quedarse sin cinco de sus patrocinadores principales, siendo ésta la única explicación que ha dado Oleg Nekrut, director ejecutivo del club. El subcampeón renunciaba así tanto a la Superliga como a la nueva UEFA Futsal Champions League a la que tenían derecho como subcampeones de Rusia. El rumor iba más allá y aportaba un dato definitivo: los brasileños Felipe Mello y Roninho, quienes acababan de firmar su contrato y estaban ya entrenando con el equipo, abandonaron el barco, ante la incertidumbre de no saber en qué categoría iba a competir su nuevo equipo. De hecho, Felipe Mello ha firmado ya por el Sandro Abate italiano.

No tardaría más que un día en confirmarse: Siberiano no disputaría la Superliga de Rusia. Si los problemas eran económicos, la lógica (algo que no parece encajar en la mentalidad de los dirigentes rusos) hacía pensar que el problema vendría de lejos. Pero entonces, ¿por qué había comenzado la venta de abonos para la temporada 2018-19? Lo más extraño es que incluso en algunos foros, los propios aficionados rusos comentaban que se había comenzado la construcción de un nuevo pabellón en Novosibiryk con capacidad para 4.500 espectadores. Todo esto deja, como es lógico, en duda su participación en la Copa Tyumen, que debía comenzar esta misma semana.

No iba a ser la única noticia extraña del día. Horas después se hacía público que el Novaja Generacija también estaba en problemas. El presidente del equipo, Artem Sukharev, anunció que harán todo lo posible para competir en la Primera División hasta el 25 de agosto, fecha en que se cierra el periodo de alegaciones. Lo único que se sabe de momento es que, en la Conferencia Este de la Segunda División, se ha inscrito un equipo como Novaja Generacija-d. Lo único seguro es que la única composición oficial y confiable (al menos eso parece) es la Conferencia Oeste.

Mientras tanto, la AMFR no se pronuncia salvo con una breve nota sobre las licencias aprobadas, entre las que tampoco aparece Ugra Yugorsk (campeón de UEFA Futsal Cup en 2016 frente a Inter), quien jugó su último partido de Copa Ural sin la publicidad de Gazprom en la camiseta, de lo que se intuye que el patrocinador se ha marchado, dejando al equipo sin dinero para pagar la licencia.

La última noticia afecta al BLI de Nefteyugansk, que estaría negociando su inscripción una vez pagada la tarifa exigida por la federación, pero de la que tampoco se ha confirmado nada. Un lío más en un país que se desmorona (futsalísticamente hablando) sin que nadie parezca remediarlo. La culpa, según los clubes, es de la AMFR por la subida del precio de la licencia, algo que, por otra parte, vienen reclamando los equipos de Segunda que consiguen el ascenso por méritos deportivos pero no pueden afrontar el pago. Algunos clubes llevan tiempo proponiendo como alternativa una Superliga con dos conferencias, con más equipos y mucho más competitiva, pero de momento no hay acuerdo. La Liga, por su parte, lo único que transmite es la obligación de pagar dicha cuota por adelantado como garantía para evitar las múltiples retiradas que hubo el año anterior.

Imagen: vk.com

Autor: Dani López. Director de Futsal Corner (en Twitter: @gremplu)

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