La historia de una nueva estrella

El 5 de Diciembre de 2004 es una fecha grabada con letras de oro en la historia del fútbol sala español. En aquel Mundial de Taiwán volvimos a proclamarnos campeones y, por segunda vez, tocamos el cielo.

Llegada a Taiwán

Tras la victoria en el Mundial de Guatemala cuatro años atrás, la Selección Española llegaría a Taiwán como la vigente campeona y con la vitola de principal favorita para alzarse nuevamente con el torneo. Puede parecer que esta circunstancia es la más idónea para afrontar una competición, pero tras el desastre cosechado en el europeo, los pupilos de Javier Lozano llegaban a este nuevo reto con la incertidumbre de saber si lo sucedido en Guatemala fue fortuna, o si realmente la Selección era capaz de demostrar que eran el mejor equipo del mundo.

El cuerpo técnico, liderado por Javier Lozano y Juan José Rodríguez Navia “Cancho” elaboró la siguiente lista de jugadores que defenderían la camiseta de España, y que pelearían por conseguir la segunda estrella:

Porteros: Luis Amado, Rafa y Paco Sedano

Cierres: Julio, Orol y Kike

Alas: Torras, Fran Serrejón, Javi Rodríguez, Andreu y Javi Limones

Pívots: Pipe, Cogorro y Marcelo

Cinco de estos hombres ya habían sido campeones del mundo en Guatemala: Luis Amado, Julio, Orol, Javi Rodríguez y Kike. Sobre ellos iba a recaer la responsabilidad de liderar a un grupo lleno de jóvenes talentos y, posiblemente, faltos de experiencia en grandes torneos.

Con todos ellos, la Selección puso rumbo hacia Taipei un 15 de Noviembre de 2004, y este era el mensaje del míster: “Estamos instaurados en la cultura del triunfo y eso lo transmitimos. En los últimos 13 años sólo hemos perdido ocho partidos”, “Somos el rival a batir”.

Comienza el Mundial

La Selección Española iniciaba el torneo encuadrada en el Grupo A, junto a Ucrania, China y Egipto.

Quizás, el momento más difícil de esta primera fase sería el partido ante Ucrania, en el que España tuvo que sufrir para conseguir derrotarles. Finalmente, el partido se resolvió con victoria española por 2 goles a 0. El resto de encuentros de esta primera fase se saldaron con cómodas triunfos para la selección: 10-0 ante China y 7-0 ante Egipto.

De este modo, la Selección Española arrancaba su andadura en el Mundial de Taiwán con unos números estratosféricos: 19 goles a favor y ninguno en contra; y con un clima de buenas sensaciones y de optimismo que envolvía al equipo.

Una segunda fase con revés incluido

La segunda fase fue totalmente distinta a la primera. Esta vez, la vigente campeona del mundo iba a verse las caras con la República Checa, Italia y Portugal, siendo éstas dos últimas de las selecciones más potentes de la competición.

El partido ante la República Checa fue correoso y difícil, pero España consiguió vencer por 2-0. Y después, llego la tragedia.

España e Italia volvían a reencontrarse, de nuevo. Los enfrentamientos entre estas dos selecciones eran famosos por su rivalidad y por la tensión con la que se vivían en la pista. Es cierto que en los encuentros de mayor importancia, España solía imponerse a los italianos, pero esta vez no iba a ser así. Italia derrotó al combinado español por 3 goles a 2, dejando a nuestra selección envuelta en un mar de dudas, y en una situación muy comprometida.

Era necesaria la victoria para pasar de ronda y alcanzar las semifinales, pero el rival no era el más asequible. En frente estaba Portugal, con grandes jugadores de la talla de Joel Queiroz o su gran capitán André Lima.

Fue un partido a todo o nada, en el que España supo mantener la calma y desplegar un gran juego, para acabar imponiéndose por 3-1, con doblete de Marcelo y un tanto de Fran Serrejón. ¡Ya estábamos en semifinales!

Otra vez ante Brasil

España había pasado la segunda fase y ya estaba más cerca de su objetivo, volver a ser Campeona del Mundo.

El último partido de la segunda fase ante Portugal había devuelto la ilusión y las buenas vibraciones a la Selección. Pero las semifinales iban a deparar otro duro encuentro ante el máximo rival y uno de los verdugos históricos de la Selección, la todo poderosa Brasil.

Si los partidos entre Italia y España estaban marcados por la rivalidad, los partidos de nuestra Selección y el conjunto brasileño podrían tacharse como auténticas batallas ‘futsaleras’.

Tras lo sucedido cuatro años antes en Guatemala, Brasil llegaba a estas semifinales ante España con sed de revancha. La que para muchos era la Gran Final, y se había adelantado.

El partido se caracterizó por ser un duelo muy igualado, en el que ambos conjuntos se tenían un gran respeto.

Andreu Linares adelantó a España con un gran gol de jugada personal. Posteriormente, Pablo y Sami lograban poner a la Selección Brasileña con ventaja en el marcador. A falta de cinco minutos para la conclusión, Marcelo anotaba el gol del empate y el partido se marcharía a los penaltis.

Sorprendentemente, en los momentos previos al inicio de los lanzamientos, los jugadores españoles estaban muy tranquilos y relajados, todo lo contrario que sus rivales. Todos querían lanzar y afrontar esa responsabilidad. Desde este preciso instante, podemos decir que se ganó el Mundial.

La tanda de penaltis estuvo marcada por grandes aciertos, hasta que Neto estrelló su disparo en el travesaño de la portería defendida por Luis Amado. España vencía de nuevo a Brasil, y otra vez en la fase final del Mundial. El pase a la final estaba ya en el bolsillo, junto a la oportunidad de hacer historia por segunda vez consecutiva.

Revancha a lo grande

La victoria ante Brasil supuso una inyección de moral para los chicos de Javier Lozano. Todas las malas sensaciones y las dudas con las que España llegó a Taiwán, desparecieron en ese partido. De nuevo estábamos en la final de la Copa del Mundo de Fútbol Sala. La segunda estrella estaba ya muy cerca. La última piedra en el camino iba a ser Italia, que ya nos había derrotado en la segunda fase de este mismo torneo, pero esta vez, la suerte iba a ser totalmente distinta.

España estaba convencida de que esta final no se le iba a escapar, y desde el primer momento quedó clara la superioridad de los nuestros sobre la pista.

La primera parte transcurrió con ocasiones para los nuestros, pero el marcador no se movería hasta la segunda mitad.

Una vez comenzada la segunda parte, Kike aprovechaba un rechace de una falta botada por Orol para realizar un disparo certero que iba a acabar con el balón en el fondo de la portería italiana.

El juego y el dominio español era sorprendente, el segundo gol estaba muy cerca, y así fue. Una gran jugada entre Andreu Linares y Marcelo iba a finalizar con el segundo tanto y la sentencia en el marcador. El gol de Zanetti para los italianos iba a suponer una anécdota, ya que en ningún momento el partido peligró para la Selección.

España venció a Italia 2-1 y revalidaba así el título de Campeona del Mundo de Fútbol Sala. La segunda estrella ya brillaba en la camiseta.

Aquel equipo lleno de jóvenes jugadores hizo historia, volvió a llevar a la Selección a lo más alto, al puesto que merecía. Dejó claro que lo acaecido en Guatemala no fue casualidad, España sí era la mejor. Solo se les puede dar las gracias a los jugadores, cuerpo técnico y, en definitiva, a todos los integrantes de aquella maravillosa Selección que logró semejante hazaña. Más que un equipo, eran una familia.

 

Autor: Carlos Garrido Marqueño (Twitter: @carlosfutysal)

Imagen vía LNFS (www.lnfs.es)

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