El Jaén se pierde en cuatro segundos

Un tanto de Humberto a los cuatro segundos del final roba los tres puntos a un Jaén que aguantó decenas de embestidas interistas

Aerrizaba Jaén con la espina clavada de la reciente Supercopa. Los madrileños se llevaron el trofeo en el Quijote Arena tras un partido en el que los de Jesús Velasco fueron de más a menos, sin alma competitiva. Mientras, Dani Rodríguez fue el que mejor llevaba esa batuta que dirige la épica a su antojo y el Olivo Mecánico aguantó, aguantó y aguantó. Y casi le saca los colores -y otro título- al indiscutible Goliat de este deporte. Ya queda lejos esa batalla y desde ahí, Inter ha sufrido, llegando a soltar los mismos puntos en cuatro jornadas que en toda la primera vuelta pasada. Así, los locales se presentaban con el armazón del invicto, tratando de imponer en el tablero la continuidad a la espontaneidad del campeón de Inter. Los jienenses, además de enfrentarse a un conjunto que no termina de encontrarse, añaden a su baza el factor físico: Pola, Gadeia, Rato, Elisandro e Iván Moreno no salieron de Torrejón por lesión. Había cierto viento a favor.

La Salobreja sufrió una metamorfosis para acoger una de las visitas más especiales de la temporada. El Palacio de Congresos de Jaén se transformó en la pista azul que nunca hemos visto en la provincia jienense. De esta forma, los mil lagartos pasaron a cuatro mil y el calor con el que acostumbra azotar a sus rivales se multiplicó.

Salieron los amarillos rabiosos, con el cuchillo en la boca. Alan no tardó en ponerse sus mejores galas y hacer del Jaén un ataque histérico pero controlado, sonoro pero tranquilo. Un tramo de cinco minutos iniciales que no dio lugar a ninguna concesión destacada local. Un trabajo formidable que desembocó en un fusilamiento cruel de Carlitos a Herrero. Alan forzó una falta que botó Mauricio para que la frontal se convirtiera en un paredón. 1-0.

Los cuarenta minutos tuvieron un denominador común: la crispación permanente y asidua ante los colegiados. No existieron reproches a ningún jugador que vistiera de corto; por el contrario, el pabellón ardió más de lo normal por la excesiva incertidumbre arbitral. Las quejas jienenses parecían caer por rápido goteo reclamando más dureza ante los visitantes. Otro denominador común fue las actuaciones apoteósicas de un Herrero salvador de hasta tres paradas a bocajarro. Pudo ser una goleada si  Jesús hubiera querido. Pero ahí está la naturaleza del meta, que no es otra que manejar los hilos al antojo de la espectacularidad de su actuación.

Velasco no tardó en arriesgar. Su reacción inmediata se basó en apostar por la superioridad con González. Inter quiso dominar antes de que la paciencia le entrara la cabeza; el desvarío como producto de la concentración y la intranquilidad condujo al segundo. La pizarra de Rodríguez fue más astuta y con la inclusión de la corpulencia de Bingyoba, la diferencia en el marcador se estiró en un punto más.

Ya con los jugadores vueltos del descanso protocolario, la segunda parte se transformó en una resistencia férrea y trabajada por parte del Jaén. El juego tomó un aspecto sucio, con una gran contundencia de Inter en la posesión y en la presión en campo rival. Arrinconaban con frecuencia a un Jaén supeditado a una actuación magnífica de un ovacionado Espíndola. La batalla se transformó en una guerra de trincheras, donde el Olivo Mecánico asomaba la cabeza a ratos con una bayoneta por delante. Brandi, en sus minutos más gloriosos, puso una volea que activó el muelle de las butacas del graderío. Inter apretaba pero le costaba demasiado ahogar. Casi se puede decir que estaba sufriendo la resistencia que opuso de una forma sublime el pasado sábado en Murcia.

Ricardinho cazó un rebote de los miles que proporcionaba la defensa andaluza. Un tanto que ajustó el marcador con cuatro minutos restantes y que le dio más vida -si aún cabía- a un choque que derrochaba adrenalina  por las cuatro bandas. Fue un premio a la insistencia, al saber jugar de cinco  con trazas una precisión de relojero.

Pero mayor fue el premio que llegó a tan solo cuatro segundos de que todo terminara. Bebe, en portero jugador, sacó una falta forzada por Alan desde el medio del campo. Ricardinho tiró y en otro rechace que dejó el balón muerto, la bota de Humberto empató todo. Se quedó helado un público crispado que pudo ver una goleada y se llevó a casa un empate con un exacerbado sabor amargo.

Tras una actuación digna de enseñar en las escuelas que impartan las asignaturas de resistencia, el Jaén sigue invicto y a la espera de dar una alegría el sábado ante el Barcelona.

 

FICHA TÉCNICA

Jaén Paraíso Interior: Espíndola, mauricio, Campoy, Montes, Carlitos, Martín, Bingyoba, Giasson, Brandi, López, Míchel, Iker.

Movistar Inter: Herrero, Humberto, Bebe, Daniel, Solano, Ricardinho, Borja, González, Ortiz, Torres, Fernández.

Partido correspondiente a la jornada 4. Palacio de Congresos IFEJA. 4000 espectadores.

 

Foto: Ivan Ballesteros / Jaén Paraíso Interior

Autor: Tomás Jiménez (en Twitter: @TomasJimenezSz_)

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