La final de la Copa del Rey será en Cáceres a pesar de la geografía

Una vez definidos los contendientes, solo faltaba por ver donde se disputará la final de la Copa del Rey de fútbol sala. Tras una mañana de deliberaciones en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, finalmente Jaén y Barcelona jugarán por el título en el Pabellón Multiusos de Cáceres. Un recinto de garantías, con capacidad para 6.550 espectadores, pero a 400 kms de Jaén y a más de 900 kms de distancia de Barcelona.

Las otras dos alternativas a tener en cuenta eran Granada y Cartagena. La primera era la opción favorita de Jaén por cercanía y la peor vista por Barcelona por motivos obvios. En cualquier caso, organizativamente hablando tenía mucho más sentido que la elegida. El Palacio Municipal de los Deportes de Granada supera las 9.000 localidades y está más cerca para ambos que Cáceres. Por su parte, Cartagena ponía sobre la mesa una mayor equidistancia y su nuevo Palacio de los Deportes. Sin embargo, esta opción nunca fue considerada como favorita por ninguno de los actores implicados.

Palacio de los Deportes de Granada. Más grande, más cercano y desestimado.

En todas las decisiones tomadas por la RFEF, en especial las relativas al fútbol sala, siempre hay un halo de misterio. El encargado de dirimir la sede es el Comité Nacional de Fútbol Sala de la RFEF. Un órgano presidido desde octubre de 2017 por Pedro Rocha, máximo dirigente de la Federación Extremeña de Fútbol. Un cargo que seguro ha tenido mucho peso a la hora de elegir a Cáceres como anfitriona.

El presidente del Comité Nacional de Fútbol Sala  es el presidente de la Federación Extremeña,  ¿casualidad?

No es la primera vez que Cáceres alberga una final de fútbol sala. En 1993, la fase final de la Copa de España se disputó en el antiguo pabellón Ciudad Deportiva. Además, el propio Pabellón Multiusos ha acogido a la Selección Española en varias ocasiones. Por tanto, no se discute la capacidad organizativa de una ciudad que, siempre que ha podido, ha apostado por el fútbol sala. Sin embargo, no parece el momento más adecuado para otorgarla toda una final de la Copa del Rey. Sobre todo, por respeto a los aficionados de los equipos implicados.

Todas estas suspicacias se evitarían si la sede de la final se eligiera a principios de temporada. Un hábito que la RFEF ni siquiera tiene en el fútbol. Por ejemplo, Talavera de la Reina ya mostró su interés por ser la sede de la final en septiembre del año pasado. De hecho, contaba con el apoyo de todas las instituciones locales, regionales y provinciales. Hasta la propia federación territorial se lo transmitió a la RFEF. Es más, se pensó en habilitar el Pabellón José Ángel de Jesús Encinas en vez del ya vetusto Polideportivo Primero de Mayo para alcanzar las 5.000-6.000 localidades exigidas por la RFEF. Sin embargo, a Talavera esta antelación ni siquiera la ha servido para estar en la terna de candidatas.

Pese a sus esfuerzos, Talavera ni se ha tenido en consideración

A 900kms de distancia, al seguidor blaugrana no se le espera. A la Copa de España de Madrid ni siquiera acudieron los fieles Dracs. Una peña ubicada en Móstoles fue el único apoyo con el que contó el Barcelona en el Wizink. Por tanto, toca fiar toda la entrada en Cáceres a la mejor afición de España. De ellos depende que la organización sea un éxito a pesar de que de Jaén a Cáceres no hay ni autovía. Una situación a la que no habríamos llegado si los decisores hubieran mirado un mapa.

Imagen principal: @caceres_basket

Autor: David Candelas (en Twitter: @CandelasJr)

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