El orgullo del campeón

Dicen que a los campeones se les mide en las situaciones difíciles. La victoria de Movistar Inter en Murcia fue un ejercicio de fe en el que todo lo que se exige, y espera, de un equipo campeón, se cumplió.

La victoria interista en el Palacio de los Deportes de Murcia careció de brillo, pero no de fe. Fe en un grupo mermado por las bajas y el cansancio. Como un axioma murphyano, el único año que no ha fichado (a espera de los que lleguen desde Brasil en enero) y Velasco cuenta con la plantilla más corta, más problemas físicos están sacudiendo el vestuario telefónico. A Murcia llegó sin fichajes, pero también sin Elisandro, Rafael Rato, Pola ni Gadeia. Los dos últimos como efectos secundarios de haber jugado la Main Round de la UEFA Champions Futsal Cup la semana anterior. Resultado: una rotación menos que el rival y acumulando tres partidos en cuatro días, con un viaje a Serbia incluido.

Entrando ya en el partido, los jugadores tuvieron que enfrentarse a una doble presión, tanto intrínseca al 40×20 como externa. Giustozzi ordenó al equipo a más de 30 metros de su portería. Los jugadores interistas acumularon fallos en salida de balón y nunca dominaron el tempo del encuentro. Por su parte, el Palacio respondió como se esperaba. Ilusionado con el fichaje del entrenador argentino y el gran comienzo de temporada (cuatro victorias en las cuatro primeras jornadas), se encomendó a su equipo como no se veía en los últimos años, empujando a los suyos hasta el final.

Los equipos ganadores cumplen otra característica común: golpear en el momento oportuno. El factor psicológico se alió con Inter. El gol de Ricardinho a falta de dos segundos para el descanso estableció un 2-3 en el luminoso que proporcionó a Inter una ventaja que no perdería en toda la segunda parte. El 2-4 que marcaba una distancia casi insalvable llegó a los pocos minutos de la reanudación, otro duro golpe para un equipo que salía del vestuario dispuesto a remontar.

Y por supuesto, no faltó la suerte del campeón, esa que parece ayudar siempre a quien menos lo merece y más la busca. Los pupilos de Giustozzi dominaron el juego, la posesión, y las ocasiones, pero la balanza se desniveló del lado interista. Un peso en esa báscula fue Jesús Herrero, que realizó hasta 15 paradas, algunas de ellas de gran mérito. Donde no llegó el guardameta torrejonero llegó la fortuna, en forma de remates al palo o dos despejes defensivos a centros desde la banda que no se convirtieron en autogoles por escasos centímetros.

Inter no jugó bien, no hizo un partido completo, ni siquiera mereció vencer, pero si hay algo que caracteriza a un equipo campeón es levantarse cuando recibe un golpe que, para otros, sería mortal. El campeón se levantó de la lona y mostró su sonrisa justo a tiempo, para robar los tres puntos de Murcia. Y la afición interista sonríe con ellos.

Foto destacada: ElPozo Murcia

Autor: Dani López. Director de Futsal Corner (en Twitter: @gremplu)

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