Aspil Vidal Ribera Navarra: el milagro de Pato

Llegaba septiembre a Tudela. Un nuevo curso escolar comenzaba y las ilusiones de los chavales que empezaban de nuevo la escuela coincidían con las de un grupo de jugones – aunque algunos ni siquiera sospechaban aún de su condición- que apuraban su preparación para la nueva temporada bajo las órdenes de D. José Lucas Mena, más conocido por todos en el mundo del futsal como Pato. De ellos se decía que eran luchadores incansables. También se les instaba partido tras partido a pelear cada balón hasta el final. En esos entrenamientos en el Pabellón Ciudad de Tudela, apodado por algo “La Caldera”, se estaba cociendo algo grande. Aunque muchos de los implicados, ni siquiera lo sospechasen. Pero, la Ribera, nunca se rinde.

A medida que fueron pasando los partidos pudo verse que, ese equipo cuyo presupuesto marcaba pelear por no estar entre los cinco últimos a final de temporada, tenía dentro más. Mucho más. El equipo pronto se metió en la lucha por los ocho primeros puestos de la clasificación. Solo una carambola en la última jornada de la primera vuelta hizo que cediesen la octava plaza frente a Cartagena y no pudieran disputar la Copa de España que se celebraría en el WiZink Center en Madrid. Pero la decepción de la Copa, solo hizo que alimentar el hambre de los tudelanos. Entrar en playoff se convirtió entonces en una cuestión de honor para los guerreros de la Ribera. Y la Ribera, nunca se rinde.

Jugar el playoff, era un premio para una gran temporada realizada, pero los de Pato, como de costumbre, no se conformaron con figurar. En frente, tenían a todo un recién proclamado campeón de Europa. Un equipo que iba en busca de su quinto título de liga consecutivo. Todo un Movistar Inter. Palabras mayores. Los tudelanos, no solo no se amilanaron, sino que pusieron contra las cuerdas en ambos partidos a los de Jesús Velasco. David, pudo volver a noquear a Goliat. Y, además, haciendo un fútbol sala muy vistoso de toque. Utilizando una salida de presión muy trabajada y tratando al balón como se merece. Finalmente, cayeron en dos partidos, sí. Pero cayeron como debe caer un gran guerrero: de pie y dando mucha guerra hasta el final. Ya se sabe, la Ribera, nunca se rinde.

Un año más, hay que reconocer el trabajo de Pato al frente de Aspil Vidal Ribera Navarra. Ha competido con un equipo hecho con economía de guerra y lo ha puesto a la altura –o por encima- de otros con un presupuesto mayor. Solo se le puede poner un pero a la temporada de este Ribera Navarra y no tiene nada que ver con los jugadores, cuerpo técnico u organización del club. El Pabellón Ciudad de Tudela, de gestión municipal, está empezando a sufrir los achaques de la edad. De hecho, este año se suspendió el partido frente a Santiago por goteras. Ni equipo, ni afición –que, si no es la mejor de España, poco le falta- merecen este trato por parte del consistorio cuyo nombre pasean con orgullo por todo el panorama del futsal nacional. Tudela merece un pabellón acorde a su afición y a los guerreros de Pato para que se puedan seguir obrando milagros como el de esta temporada. Cuidado, el año que viene, estarán ahí de nuevo. La Ribera, nunca se rinde.

Autor: Rubén Robles Alonso (@MrRobles21)

Imágen destacada: www.riberanavarrafs.com

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